viernes, 17 de abril de 2015

sobre la teoría del Diálogo

La llamada teoría del diálogo se considera un área del conocimiento propia de las ciencias sociales; se caracteriza por su enfoque interdisciplinario, y se ha usado, especialmente en áreas como la filosofía, y la teoría de la comunicación; en ésta última para conocer los enfoques lógico-formales de la conversación y sus posibilidades como dispositivo aplicable a las ciencias sociales en los campos del aprendizaje colectivo.
La palabra diálogo connnota hoy mucho más que en el pasado; del diálogo socrático, que se usaba en la antiguedad para la enseñanza de la ciencia y la filosofía, hemos pasado a las formas del diálogo electronic, instantáneo, sintético, que incorpora nuevas posibilidades de la comunicdación, pero que no necesariamente super alas condiciones originarias del diálogo entre seres humanos.
Es por ello que hoy se ha vuelto a abordar la teoría del diálogo desde los nuevos enfoques enfoques del cognitivismo (Maturana, Varela, 1986), teniendo en cuenta que el diálogo constituye un elemento central de la teoría social.
Aunque pueda sonar extraño, la técnica del diálogo ha sido reemplazada, en las formas occidentales de conversación, por el monólogo, no obstante ser una vieja idea, como lo anta Walton (2000), que proviene desde antes de Platón y a la que éste consagró para la Filosofía mediante los diálogos socráticos.
El análisis del diálogo viene desarrollándose desde la Antigüedad, desde Aristóteles quien incoroporó los primeros conceptos de la lógica formal, pero sería con M. Buber que el diálogo tomaría la relevancia que hoy tiene, ya no como mero instrumento del pensamiento, sino como una forma éticamente privilegiada de comunicación (Buber, 1993; ed. or. 1928).
Para Buber el diálogo es una forma de comunicación existencial; que parte de la esfera de lo interhumano, o como han dicho los cognitivistas, de la intersubjetividad o la intercognición (Najmanovich, Dabas, 1999).
La teoría del diálogo cobró fuerza en la teoría contemporánea a partir de la filosofía del lenguaje y los análisis sobre la lógica de la conversación (Grice, 1975; Walton, 2000).
Ahora bien, la llamada ‘Teoría del diálogo’ como proceso de aprendizaje compartido, está basada en el trabajo de tres pensadores del siglo XX:
  • El filósofo Martín Buber, quien usó el término ‘diálogo’ en 1914, para referirse a una modalidad de intercambio entre los seres humanos, que rescata el valor de las personas.
  • El psicólogo Patrick De Maré, quien sugirió, en la década de los 80s, sesiones socioterapeúticas aplicadas a los conflictos sociales.
  • El físico David Bohm, quien se refirió a la “estructura tácita del pensamiento” en su libro “La Totalidad y el Orden Implicados”; Bohm sugirió que el diálogo podía alentar un nuevo modo de prestar atención que redundaría en ver supuestos incuestionados y con ello formar pensamientos colectivos a partir del ejercicio de la conversación[1].
El diálogo es definido por William Isaacs como una “tesonera indagación colectiva de la experiencia cotidiana y nuestras creencias tácitas”, que ayuda a abrir nuevos terrenos mediante la creación de ‘continentes o campos’ para la indagación; él señala que mediante este tipo de ejercicios la gente logra ser más consciente del contexto en que se desarrolla su propia experiencia, y de los sentimientos y pensamientos que conformaron esa experiencia.
El diálogo así entendido, privilegia la primacía del todo, sobre los pensamientos insulares o las posturas individualistas.
La aplicación ‘Mesas de Pensamiento Colectivo’ se nutre de las experiencias del Proyecto Diá Logos de Cambridge, Masachussets, dirigido por W. Isaacs, quien trabajó en las sesiones de diálogo técnico que dirigió el físico David Bohm en 1981, lo cual le permitió mejorar sus propuestas metodológicas orientadas al aprovechamiento de la conversación.
A partir de 1990, el Instituto Diá Logos, trabaja en explorar el poder de la conversación y el pensamiento colectivo frente a la solución de problemas urgentes.
Se entiende entonces que el diálogo no es sólo un conjunto de técnicas para mejorar las organizaciones, afinar las comunicaciones, elaborar un consenso y resolver problemas, sino una ayuda para acercar la concepción de las ideas con la aplicación de las mismas[2].
Esta técnica se basa en el principio de que la gente aprende a pensar en conjunto, no sólo en el sentido de analizar un problema común o de crear nuevos datos compartidos, sino en el sentido de ocupar una sensibilidad compartida, donde los pensamientos, las emociones y las acciones resultantes no pertenecen a un individuo sino al colectivo.
Cuando se observan las raíces de los pensamientos, afirma Bohm, el pensamiento mismo cambia para mejor. Es posible adoptar planes coordinados de acción y cada integrante del equipo sabe lo que debe hacer (o lo que conviene hacer) porque todos forman parte de un todo.
Tal como expresó Aristóteles hace miles de años, los seres humanos nos distinguimos de otras especies por la facultad de comunicarnos a través del lenguaje. Sin embargo, con frecuencia, las comunicaciones en la vida personal, laboral y social se ven afectadas por no saber escuchar.
Más recientemente, nos encontramos con investigaciones que muestran cómo ese no escuchar da lugar al no saber dialogar ni a pensar en conjunto. Esta falta de comunicación es una de las principales fuentes de problemas en una comunidad.
Las Mesas de pensamiento colectivo aprovechan el uso del diálogo y la conversación[3] como agentes dinamizadores de soluciones. Expertos en el uso de la conversación y el diálogo para la búsqueda de soluciones colectivas (Senge, Walden, Stata, Isaacs) sostienen que cuando las comunidades necesitan moverse en escenarios de crisis recuperan por sí mismas el valor del diálogo como elemento conectivo esencial de sus sentidos, y lo usan para encontrar salidas a las crisis que amenazan al colectivo.
Las conversaciones, de esta manera concebidas, resultan útiles para:
  • Construir relaciones de confianza.
  • Aprender en equipo, mediante el diálogo.
  • Explorar posibilidades y oportunidades.
  • Llegar a las mejores conclusiones o decisiones.
  • Establecer planes de acción.
  • Encarar obstáculos y solucionar problemas (breakdowns)
  • Explorar la construcción colectiva de herramientas y/o pensamientos de tipo complejo.


[1] Tomado de “La Quinta Disciplina en la Práctica”, Peter Senge, 1995, p 372.
[2] Hablar es la función esencial de la comunicación humana: hablar es conversar, comunicar, acercar, concertar, convocar, compartir, descubrir, promover, mejorar, crecer, ganar-ganar; el espacio de encuentro (Mesas) es concertante y fluido, entre los actores locales y los grupos técnicos, orientado a dinamizar, por ejemplo, la adaptación al cambio climático y el manejo de emergencias relacionadas con los fenómenos de Niño y Niña y otro tipo de desastres asociados.
[3] La palabra conversación se entiende en su acepción “sentido que fluye a través de”.
': Resumen de documento mayor, Guzmán Hennessey, 2010.

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